Al inicio de la Carrera del Darro y tras una fachada de piedra adintelada de gusto gótico, se esconde una mansión señorial con aires de palacete morisco, la Casa de los Pisa. Fue construida por la familia Pisa, poco tiempo después de la reconquista de la ciudad en 1492 por los Reyes Católicos.
Acomodada en Granada, donde desempeñaron importantes cargos, Caballeros Veinticuatro del Concejo, Oidores de la Real Chancillería...van a pasar a la historia por el caritativo gesto de acoger a Juan de Dios en su casa. Trayéndolo a este lugar con el propósito de curarlo de su enfermedad, murió en una de las habitaciones de la casa el 8 de Marzo de 1550. Desde este momento, todo el inmueble quedó sacralizado por el acontecimiento.
Desaparecida la familia Pisa a fines del siglo XIX, el edificio fue adquirido por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que los considera como una de las más preciadas reliquias de su fundador.
Tras ser destinada a Museo y Centro de Documentación de la Orden, en la actualidad se puede contemplar en ella el patrimonio de los cuatrocientos cincuenta años de la institución.
El museo se encuentra conformado por doce salas, tres galerías abiertas al patio central, la escalera principal donde destaca su armadura mudéjar y una capilla de estilo neogótico. Simultánemente a la amplísima iconografía de San Juan de Dios, se exponen gran cantidad de obras. Pinturas, grabados, piezas de orfebrería, marfiles, muebles, porcelans... que hacen que sea considerado el Museo como el más importante en su género de Andalucía.
Entre todo el conjunto de obras cabe destacar la colección de Niños Jesús, las pinturas flamencas y las piezas realizadas en marfil junto a objetos exóticos procedentes de la tradición misionera de la Orden en África u América. Esculturas y pinturas nacidas de la mano de Pablo de Rojas, Raxis, Bocanegra, Juan de Sevilla, Martínez Montañés, Risueño o Mora pueden observarse en el discurrir de la visita.
Mención especial merecen los objetos realizados personales de San Juan de Dios, guardados en suntuosos relicarios, el bastón y la capacha limosnera, junto a uno de los crucifijos que le acompañaron durante su vida de entrega a los necesitados.
A la espalda del Museo, se sitúa una residencia donde se presta servicio a 85 ancianos, lugar éste donde se actualiza la labor hospitalaria de San Juan de Dios que aquí mismo comenzó hace cuatrociento cincuenta años.
Horario de visita: De lunes a sábado de 10:00 a 13:00 horas (Festivos y tardes concertar por teléfono).