La limosna en la Orden: SAN JUAN DE DIOS: “Con ayuda de personas devotas alquiló una casa, que llenó de pobres, desamparados, enfermos y tullidos que hallaba, y compró algunas esteras de anea y algunas mantas viejas en que durmiesen, porque no tenía para más” Primicias históricas de San Juan de Dios de Gómez Moreno”.
Pero no solamente recogía limosna en Granada, sino que más de una vez salió de Andalucía y marchó a tierras castellanas pidiendo limosna para su Hospital de Granada, pero como era tan grande su generosidad, se encontraba que antes de llegar a su hospital ya lo había repartido todo, justificando su comportamiento en su frase: “Dar aquí o dar allá, todo es ganar”. Juan de Dios no tenía problemas para el reparto de la limosna que recibía, pedía para los pobres y a los pobres se las daba.
PRIMEROS COMPAÑEROS: La misma línea de conducta siguieron los primeros compañeros del Santo, Antón Martín, Pedro Velasco, Simón de Ávila, Doménico Piola y Juan García.
“La Vida de estos primeros hospitalarios bajo la dirección del nuevo Hermano Mayor seguía siendo la misma que en la del Fundador. Ejercicios de piedad; vida penitente y mortificada; asistencia caritativa a los acogidos en el hospital, cuyas puertas siempre estaban abiertas a cuantos a él llegaban; socorro a los huérfanos pobres y viudas vergonzantes y POSTULACIÓN DIARIA por la ciudad con la capacha al hombro y las ollas en la mano, repitiendo la fórmula que habían aprendido de su Santo Padre” (“Historia de la Orden Hospitalaria”. P. Juan Ciudad”).
Obra social de los Hermanos de San Juan de Dios:
Definimos “obra social de los Hermanos de San Juan de Dios” la actividad realizada en cada uno de los Centros por su propia definición de áreas atendidas (Hospitales, Vejez, Psiquiatría, Educación Especial, Transeúntes...).
Definimos “Fondo de Obra Social” los recursos obtenidos de nuestros bienhechores.
Nuestro “Fondo de Obra Social” contribuye en los Centros a:
Prestar asistencia a casos “asociales” sin ningún tipo de cobertura.
Compensar el déficit de las actividades asistenciales.
Mejorar la calidad asistencial.
Financiar inversiones extraordinarias.
Poder realizar otras obras sociales complementarias a la ya realizada (viviendas a familias sin recursos, comidas...).
Ayudar a sufragar gastos propios de la Orden: Fomento de vocaciones, formación de nuestros Hermanos...
Sostener proyectos de nuestras Obras Sociales en el Tercer Mundo.